domingo, 10 de diciembre de 2017

Suelos cubanos

Con los pies en la tierra.
                   (De la serie El planeta que habitamos; la tierra que nos alimenta).
sariol@enet.cu
 
                           La ciencia es el misticismo de los hechos,
                                       la verdad es que nadie sabe nada.
                                                                                          Leonid Nikoláievich Andréyev,  
                                                                                               escritor y dramaturgo ruso.
                                                                                                               (1871-1919).
Erosión, compactación, salinidad y también acidez son los grandes males de los suelos cubanos. Sin embargo el problema mayor tal vez esté en la gestión integrada de todas las actividades que suponen su uso, fundamentalmente en agricultura, ganadería/pastos, forestación y minería.
La falta de coherencia en el plano agrícola es el más complicado de todos los ámbitos, porque exige un pensamiento convergente y a la vez un manejo tipificado de cada una de las actividades agrarias.
En medio de todo, la urgencia misma de alimentos[1], además de incidir en el desequilibrio del sistema productivo, indirectamente suscita también el deterioro del suelo.


I
En ocasión del acto central por el 26 de julio del 2007, celebrado en la ciudad de Camagüey, el entonces Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz decía: «aproveché en llegar aquí por tierra, para ver que todo está verde y bonito, pero lo que más bonito estaba, lo que más resaltaba a mis ojos, era lo lindo que está el marabú a lo largo de toda la carretera»[2].


No pocos reaccionaron incitando a una campaña contra el “diabólico” marabú[3], a toda costa y a todo costo, dando curso a la tendencia humana de ir a la letra y no al espíritu de las ideas.


Costó que se entendiera que el problema no era el marabú, sino la tierra ociosa, y que un manejo convergente de dicha planta podía genera masa verde para un excelente pienso, también como biocombustible en forma de carbón vegetal —muy bien cotizado en el mercado europeo— y como buena madera para muebles rústicos. Finalmente, como floresta que incorpora nitrógeno a la tierra, podía tenerse como alternativa en la rotación de cultivos.


La  buena gestión cerraría el círculo, que incluye un correcto manejo ambiental.


II
La idea arrancó, tarde pero segura: «Suelos sanos para una vida sana» fue el lema elegido por la 68ª sesión de la Asamblea General de la ONU, al declarar el 2015 como Año Internacional de los Suelos.[4]


La FAO y miembros de la Alianza Sudamericana por el Suelo, se empeñan en promover la recuperación de la superficie cultivable de la subregión. Pero el panorama es demasiado grande y según estadísticas de esta organización cerca del 70 por ciento de la superficie capaz de producir, presenta diferentes niveles de degradación en Cuba.


Estudios recientes demuestran que las provincias de La Habana y Pinar del Río, por ejemplo, demuestran que buena parte de su área rural y sus aguas de riego han aumentado su salinidad, en cultivos establecidos en torno a los 10 metros, como son los pastos, la caña de azúcar y el arroz.


Los mismos van mostrando una caída paulatina de su nivel productivo.


«Este enriquecimiento de sales, unido a un riego no atemperado a las condiciones físico-químicas de los suelos, o a la presencia de un drenaje deficiente, hacen que la vegetación y cultivos se vayan degradando, condicionando sus sistemas biológicos de forma tal que solo sobreviven las especies y variedades más rústicas o tolerante al estrés (…) Las aguas de regadío deben ser monitoreadas a fin de no aplicar aquellas cuyos contenidos salinos sobrepasen las 650 ppm de sales solubles totales, y especial atención para el uso de aquellas que provienen de pozos que en ocasiones mantienen intrusión marina, o las provenientes de campos situados en posiciones topográficas más altas (aguas de reciclaje).[5]


 Es este, sin embargo, solo un panorama parcial de un todo, que puede apreciarse en varias provincias cubanas.


III
En función de hallar soluciones, el estado cubano subvenciona ideas para contrarrestar esos procesos de degradación. Mediante un Programa Nacional de Mejoramiento y Conservación de los Suelos, 17 polígonos conformados por fincas de productores, son gestionados científicamente por el Instituto de Suelos, para el mejoramiento y la conservación de la tierra arable y también de los hídricos, de forma integral, con el fin de que sirvan de ejemplo a los restantes productores.


 La realidad demuestra que si no son reorganizadas las políticas en el manejo de las estrategias productivas, el deterioro de los suelos cubanos será incremental, tanto como las urgencias por resolver sus conflictos.
Gestión, coherencia y visión a largo plazo, no deberían ser términos de otro planeta.




PROPÓSITOS DE LA DECLARACIÓN DE LA ONU SOBRE EL AÑO INTERNACIONAL DE LOS SUELOS
  • Conseguir la plena concienciación de la sociedad civil y los responsables de la toma de decisiones sobre la profunda importancia del suelo para la vida humana;
  • Educar al público sobre el papel crucial que desempeña el suelo en la seguridad alimentaria, la adaptación y la mitigación del cambio climático, los servicios ecosistémicos esenciales, la mitigación de la pobreza y el desarrollo sostenible;
  • Apoyar políticas y acciones eficaces para el manejo sostenible y la protección de los recursos del suelo;
  • Promover inversiones en actividades de manejo sostenible de la tierra para desarrollar y mantener suelos saludables para los diferentes usuarios de la tierra y grupos de población;
  • Fortalecer iniciativas en relación con el proceso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la agenda post-2015;
  • Promover una mejora rápida de la capacidad para la recopilación de información sobre el suelo y la supervisión a todos los niveles (mundial, regional y nacional).
 


[1] La urgencia de disponibilidad y asequibilidad de productos alimentarios en favor de una alimentación sana se enfrenta a una dieta pobre y monótona –con elevado contenido de alimentos ricos en carbohidratos, sin variedad, diversidad y contenido de micronutrientes.
[3]http://www.granma.cu/cuba/2014-05-01/wenseslao-y-el-marabú.      http://sierramaestra.cu/cuba/25869-eliminan-areas-infestadas-de-marabu-en-cuba.
[4] Esta jornada recuerda el fallecimiento de Hugh Hammond Bennet, un reconocido hombre de ciencia que quiso lograr un aumento de la producción de la tierra a través de su mayor protección y que trabajó para concienciar de los beneficios de su adecuado manejo.
[5] Impacto ambiental de la degradación paulatina de los suelos en la región Sur de las provincias de La Habana y Pinar del Río. http://www.cubasolar.cu/biblioteca/Ecosolar/Ecosolar03/HTML/articulo06.htm
 


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