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jueves, 4 de julio de 2019

XII Convención Medioambiente y Desarrollo.


Integración y cooperación para la sostenibilidad
En La Habana XII Convención Medioambiente y Desarrollo.


La XII Convención Medioambiente y Desarrollo por estos días tiene en La Habana, tiempo y lugar[1] para el encuentro de académico y científicos de los ámbitos naturales, sociales y exactos.


Medioambiente, desarrollo, integración, cooperación y sostenibilidad, son contenidos interrelacionados dentro de la convención, que van desde el manejo de los residuos generados por la sociedad a la reinterpretación de códigos y usanzas de la vida.

Pocos aspectos de la vida escapan a las circunstancias que inciden en el medio social y ambiental. Y el cambio climático es tal vez el más visible de todos los contextos.

No es de extrañar que los expertos indaguen sobre las ya clásicas preocupaciones sobre cómo contrarrestar los impactos del aumento del nivel del mar o los retos para el sector agrícola, sino también asuman como imprescindible pensar ―entre otras mucha líneas de investigación― el diseño del espacio público para los tiempos que corren o los desafíos en la preservación del patrimonio de la nación.

En este último terreno, dentro de las acciones del encuentro científico, la Dra.  Dra. Sofía Borrego Alonso. Investigadora Responsable del Laboratorio de Conservación Preventiva, del Archivo Nacional de la República de Cuba (ARNAC), ofreciera datos reveladores.

«En Cuba ―reconoce la Dra. Borrego Alonso― existen conjunto de lineamientos para la conservación de las fuentes documentales[2], con normas para la conservación preventiva de documentos en diferentes soportes, en variables como temperatura, iluminación, humedad relativa, ventilación, manipulación de documentos, característica constructiva de los depósitos mobiliario y contenedores, pero no están delimitados los microrganimos; los cambios en el clima obligar constantemente a realizar valoraciones integrales, para actualizar mapeos de la distribución y variedad ecológica de las especies fúngicas presentes en los archivos cubanos.

«De hecho, ya se visto como los cambios extremos en el clima han provocado la aparición de nuevos nichos geográficos donde antes no existían hongos. Está el ejemplo un hongo levaduriforme que provoca afectaciones severas en el pulmón y que apareció en Canadá o la presencia en Cuba de microrganismo que solo se habían visto en Alemania. Es más, hay especies estudiadas por la Facultad de Biología de la Universidad de la Habana, solo enmarcadas en la capital del país y que ya han aparecido en Santiago de Cuba».

La mezcla perniciosa de alta temperatura, insectos, microrganismos, hongos y ácaros afectan por igual a los seres humanos ―invadidos alergias y trastornos respiratorios―, a las edificaciones y sus estructuras y a materiales sensibles como el papel y la   fotografía. Nada escapa. Pero cada ámbito lleva su propio remedio.

Las actuales condiciones climáticas andan incidiendo notoriamente en las concentraciones de aerosoles que dispersan los males con mayor velocidad e ímpeto.

Es algo inevitable. Los conceptos de adaptación/mitigación cobran fuerzas y sus manejos harán que nada quede fuera del accionar oportuno.



[1] Del 1ero al cinco de julio 2019
[2] Resolución 41 del CITMA.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

XIV Convención de Ordenamiento Territorial y Urbanismo

El tiempo que nos toca
Texto y foto: Jorge Sariol
Los asentamientos humanos y el equilibrio con el territorio en que se habita es un conflicto del que nadie es ajeno, todos comprenden pero pocos asumen.

Tal dilema está siendo auscultado por expertos en un encuentro que acaba de iniciarse en el Palacio de Convenciones de La Habana, bajo el nombre de XIV Convención Internacional de Ordenamiento Territorial y Urbanismo y cuya idea central es casi un espejismo que nos repite todas las mañanas que más allá de nuestras angustias hay alguien intentando llegar a algún lugar.
 
Somos ya 7 mil millones de humanos subido a este planeta. En palabras del novelista cubano Alejo Carpentier, venimos, «agobiados de penas y de tareas» a conquistar un reino, en este mundo cada vez más chiquito y sobrado de conflictos, donde el acomodo no parece ser solo un problema entre lo real o lo maravillo.
Tal vez por eso la frase Dimensión cultural del territorio y la ciudad, que preside el congreso, suena más lejana cuanto más nos acercamos a su esencia.

«Las estructuras y paisajes —urbano-territoriales— expresan valores y organización de cada sociedad», dicen los especialistas, mientras las interrelaciones entre lo global y lo local hacen llover a veces más impactos negativos que positivos. Historia, identidad, patrimonio, estructuras espaciales, espacio público, arquitectura e imagen, diversidad y recursos culturales… todo junto y a veces revuelto, en ocasiones hacen que la sal de la vida tenga un gusto demasiado salado.

Un territorio es coherente si equilibra patrimonio y medio ambiente; si hace de la gestión de gobierno un compromiso de los ciudadanos y de las instituciones; si piensa y ejecuta los procesos de desarrollo, en conjunción con los saberes culturales de las comunidades.


«Una urbe culta labra de manera consciente y responsable su concepto de lo propio» advierten los expertos, para quienes la ciudad creativa es aquella que integra arte y urbanismo, pero todos sabemos que no es tan fácil.

Tal vez sea menos complicado la prevención de desastres que pensar una urbanización en tiempos de cambios económicos, sociales o tecnológicos.

Tal vez el envejecimiento de la población y las soluciones al problema de la vivienda no sean los dos problemas más urgentes.